Desde que se prohibió el tabaco,
yo no fumo,
hay un plato más que pedir
y quizás alguno menos que poder llenar.
Me voy alimentando de cenizas,
uso ceniceros como cuencos, platos y vasos,
desayuno cenizas con leche,(espero que absorban todo el liquido),
almuerzo cenizas con su matita de hierba buena,
y bebo sin que me ahoge
el jugo de un buen Ducados,
pero light,
creo que el tabaco negro engorda.
Esto es como todo.
En una moderna civilización
carente de valores,
¿carente de valores? Já...
Aquí el que más y el que menos se sabe
el precio de unas cuantas marcas de licores,
además, ¿quién dice que el Estado tiene el monopolio del alcohol,
y parte del dinero se va en impuestos? tssss...
¡Qué poca idea!
Se nos abre una gran puerta hacia la felicidad,
botellones en primavera,
revueltas contra el propio hombre,
contra su persona física,
y miramos para otro lado.
El alcohol es una derecho del ser humano,
al igual que la vivienda, el trabajo, y la droga.
En Mercadona, sin ir más lejos, puedes encontrar
desde los alimentos sin gluten hasta la modesta botella
de cinco euritos.
Me bebo las cenizas,
comiendo en el cenicero,
no me hacen falta cucharas,
me sobro con los dedos.
Ahora pienso que si renuncié del jamón, las gambas,
y otros placeres,
para vivir alimentandome como los capillitas,
en un miércoles de ceniza continuo,
¿qué haré cuando este, para mí, combustible fósil
no me sea fácil de conseguir?
Para entonces seré la mano derecha de Obama,
empezaré prohibiendo el fuego,
para alimentarme de chimenea caliente,
mataré a mis sirvientes,
y ostentaré lo que siempre anhelé,
los tres derechos que me arrebatarón por una crisis económico-social:
la vivienda, el trabajo y la droga.
Mientras seguiré por las terrazas
buscando alguna presa fácil.
¿Y si encontrara un mentolado?...
E.M.G
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lunes, 4 de abril de 2011
jueves, 4 de febrero de 2010
El hombre que se alimentaba de caramelos de limón y miel
Imagínese al hombre raudo y de manos duras de pasar páginas de libros y diarios de mañana mutilados por el cupón del suplemento del fin de semana.
Seguramente, cualquier concepto de figura y apariencia humana que figure en tu mente no casará con lo que realmente tengo en mi cabeza, y que por más que describa detalladamente no podré plasmar su sombra sobre tu retina.
Odio el concepto de monarquía parlamentaria y el de soberanía unipersonal, que aunque llaman al pueblo como titular de la soberanía popular, nos dan coba con dichas determinaciones. Digo esto porque si antes le tenía asco a la idea de monarquía ahora le tengo aún más desde que voy a estudiar, en periodo de examenes, a la Biblioteca Pública Provincial de Sevilla "Infanta Elena". No es por nada, sino porque en vez de estudiar conceptos asimilados por investigadores y que yo en teoría tendría que digerir entre cerebro y ano, hago todo lo contrario. Imagino y divago entre estanterías repletas de libros, mesas repletas de estudiantes, gente preparándose oposiciones (de policía y guardia civil principalmente), alguna que otra cara conocida de facultad, señoritas contoneandose al son de unos apuntes de anatomía (que bella lección)...
Junto a mí una muchacha, estudiante de Bellas Artes creo adivinar, traza líneas de varios colores en una lámina blanca sin formar formas determinadas. Sólo alcanza dibujar rayos de lápiz de madera verde y otro color un tanto raro, que sólo es posible encontrar en los paquetes de treinta y seis colores. No llego a identificar los matices.
Al volver de un pequeño descanso de diez a doce y media, el café quemaba mucho y tuve que soplar y esperar que enfriara, comprendanme, me sorprendí.
La muchacha estaba anotando versos sobre una libreta de cuartilla, no alcancé a leerlos por lo que no puede averiguar si eran de su propia tinta o copiados de un nick de messenger. Esos que algunas ponen tan molones y superculturetas.
Más que el hecho de haberla pillado increpando al bolígrafo para que diera versos, lo que verdaderamente me llamó la atención fue lo que vino luego.
Tras haberme fijado en sus dotes intelectuales, me fijé luego en sus herencias mamarias. Que sorpresa para mía que detrás de aquellos voluptuosos pechos se encontraba la razón de mi presencia en aquella biblioteca de contenido y arquitectura fantástica pero de nombre carajotesco.
Hablo del hombre que estaba sentado justo al otro lado de aquella señorita. Se trataba de un hombre con gran barba blanca espesa, entrado ya en edad y medio calvorota. Como diríamos en basto humor instantáneo, "ira killo el viejo ese tiene to´lacara del viejo de erase una vez el hombre".
A simple vista podría decirse huraño, de aspecto bastante desaliñado, asustaniños y con mala uva. Pero que en realidad tenía faz de ángel viejo. Cuando rió desvelo su pacto con los Cuentos de los Hermanos Grimm y las desavenencias tenidas con Platón por dar clases de filosofía en griego y no en latín, que es una lengua más entendible.
Sobre su espacio en la mesa, cuatro diarios, tres libros, un diccionario y una revista de actualidad de edición francesa. Las palabras las atraía hacia sus ojos con una lupa, a la que curiosamente llamaba cuchara.
Cuando en una normal interrupción y alboroto general en la mesa, le dieron a todos los presentes por fijarse en aquella persona marcada en la frente (diferente a personaje), comentaron que iba todos los días desde que abría hasta que cerraba sin ir siquiera a almorzar. Todos exclamaron su sorpresa y nuevo descubrimiento con grandes signos de exclamación.
Me alegré de ver sus risas de admiración algunos, de descojone otros.
Lo que nadie señaló ni matizó sobre aquella pintura de biblioteca es que sobre su mesa había seis caramelos de limón y miel.
Ni los más observadores, ni los que iban todos los días y lo conocían dijeron nada sobre ello.
Yo ya sabía algo, lo más importante, que los demás invitados de aquella velada matinal de libros no sabían. Se alimentaba de lo que únicamente se podían alimentar los ángeles sabios y viejos.
Un caramelo por cada día que abría la biblioteca. Limón para limpiar las doradas letras de sus libros, y miel para endulzar y adherir con azúcar sus dedos a las páginas de aquel día a día.
Todavía pienso si los pezones de aquella muchacha me mostraron a la Divinidad. Curioso destino.
Como siempre la mujer en todo pensamiento.
E.M.G
Seguramente, cualquier concepto de figura y apariencia humana que figure en tu mente no casará con lo que realmente tengo en mi cabeza, y que por más que describa detalladamente no podré plasmar su sombra sobre tu retina.
Odio el concepto de monarquía parlamentaria y el de soberanía unipersonal, que aunque llaman al pueblo como titular de la soberanía popular, nos dan coba con dichas determinaciones. Digo esto porque si antes le tenía asco a la idea de monarquía ahora le tengo aún más desde que voy a estudiar, en periodo de examenes, a la Biblioteca Pública Provincial de Sevilla "Infanta Elena". No es por nada, sino porque en vez de estudiar conceptos asimilados por investigadores y que yo en teoría tendría que digerir entre cerebro y ano, hago todo lo contrario. Imagino y divago entre estanterías repletas de libros, mesas repletas de estudiantes, gente preparándose oposiciones (de policía y guardia civil principalmente), alguna que otra cara conocida de facultad, señoritas contoneandose al son de unos apuntes de anatomía (que bella lección)...
Junto a mí una muchacha, estudiante de Bellas Artes creo adivinar, traza líneas de varios colores en una lámina blanca sin formar formas determinadas. Sólo alcanza dibujar rayos de lápiz de madera verde y otro color un tanto raro, que sólo es posible encontrar en los paquetes de treinta y seis colores. No llego a identificar los matices.
Al volver de un pequeño descanso de diez a doce y media, el café quemaba mucho y tuve que soplar y esperar que enfriara, comprendanme, me sorprendí.
La muchacha estaba anotando versos sobre una libreta de cuartilla, no alcancé a leerlos por lo que no puede averiguar si eran de su propia tinta o copiados de un nick de messenger. Esos que algunas ponen tan molones y superculturetas.
Más que el hecho de haberla pillado increpando al bolígrafo para que diera versos, lo que verdaderamente me llamó la atención fue lo que vino luego.
Tras haberme fijado en sus dotes intelectuales, me fijé luego en sus herencias mamarias. Que sorpresa para mía que detrás de aquellos voluptuosos pechos se encontraba la razón de mi presencia en aquella biblioteca de contenido y arquitectura fantástica pero de nombre carajotesco.
Hablo del hombre que estaba sentado justo al otro lado de aquella señorita. Se trataba de un hombre con gran barba blanca espesa, entrado ya en edad y medio calvorota. Como diríamos en basto humor instantáneo, "ira killo el viejo ese tiene to´lacara del viejo de erase una vez el hombre".
A simple vista podría decirse huraño, de aspecto bastante desaliñado, asustaniños y con mala uva. Pero que en realidad tenía faz de ángel viejo. Cuando rió desvelo su pacto con los Cuentos de los Hermanos Grimm y las desavenencias tenidas con Platón por dar clases de filosofía en griego y no en latín, que es una lengua más entendible.
Sobre su espacio en la mesa, cuatro diarios, tres libros, un diccionario y una revista de actualidad de edición francesa. Las palabras las atraía hacia sus ojos con una lupa, a la que curiosamente llamaba cuchara.
Cuando en una normal interrupción y alboroto general en la mesa, le dieron a todos los presentes por fijarse en aquella persona marcada en la frente (diferente a personaje), comentaron que iba todos los días desde que abría hasta que cerraba sin ir siquiera a almorzar. Todos exclamaron su sorpresa y nuevo descubrimiento con grandes signos de exclamación.
Me alegré de ver sus risas de admiración algunos, de descojone otros.
Lo que nadie señaló ni matizó sobre aquella pintura de biblioteca es que sobre su mesa había seis caramelos de limón y miel.
Ni los más observadores, ni los que iban todos los días y lo conocían dijeron nada sobre ello.
Yo ya sabía algo, lo más importante, que los demás invitados de aquella velada matinal de libros no sabían. Se alimentaba de lo que únicamente se podían alimentar los ángeles sabios y viejos.
Un caramelo por cada día que abría la biblioteca. Limón para limpiar las doradas letras de sus libros, y miel para endulzar y adherir con azúcar sus dedos a las páginas de aquel día a día.
Todavía pienso si los pezones de aquella muchacha me mostraron a la Divinidad. Curioso destino.
Como siempre la mujer en todo pensamiento.
E.M.G
martes, 19 de enero de 2010
En su divino dolor
De vez en cuando me dejo la barba larga y escondo mis dientes en el fondo del pecho, casi allí donde se pueden ver los dedos de los pies.
Me gusta verme caballero y hundirme en mis propias carnes buscando algún rayo de luna en mi oscuridad interna. En el cuchitril de mi estómago y la cúpula de mi mollera van apareciendo incentivos para despegarme de la piel. Aparecen figuras, aunque he de decir que siempre las mismas, cantando con canto de sirenas de polícia que hacen que huya, salto mis costillas y me encuentro con la el diamante en bruto.
Más animal que el hombre de barbas de ermitaño que atropella su ser, aquello es. Un pedrusco grande, una gran estone.
Lo que realmente es su brillo. Un brillo rojizo, algo especial. Más brillante aún que el envoltorio de un Moncherí.
De vez en cuando me gusta caer por aquí y escribirle versos en mi piel, aunque no los puede ver los llevo conmigo.
E.M.G
Me gusta verme caballero y hundirme en mis propias carnes buscando algún rayo de luna en mi oscuridad interna. En el cuchitril de mi estómago y la cúpula de mi mollera van apareciendo incentivos para despegarme de la piel. Aparecen figuras, aunque he de decir que siempre las mismas, cantando con canto de sirenas de polícia que hacen que huya, salto mis costillas y me encuentro con la el diamante en bruto.
Más animal que el hombre de barbas de ermitaño que atropella su ser, aquello es. Un pedrusco grande, una gran estone.
Lo que realmente es su brillo. Un brillo rojizo, algo especial. Más brillante aún que el envoltorio de un Moncherí.
De vez en cuando me gusta caer por aquí y escribirle versos en mi piel, aunque no los puede ver los llevo conmigo.
E.M.G
jueves, 14 de enero de 2010
Muerte natural: Disparo
- Señores, ha muerto por disparo natural. No hemos podido hacer nada por su vida. Son cosas que pasan. Todos los días tenemos casos como este. Algunas personas, especialmente, parecen destinadas para ello: trabajadores de la seguridad pública, funcionarios, sector servicios…Pero en definitiva siendo persona, cualquiera. Señora, mi más sentido pésame.
Fueron las primeras palabras que escuché cuando entré en la sala de urgencias del
Hospital. Fueron las últimas que quise escuchar sobre la muerte de aquel caballero que me contaba cuentos y sostenía chisteras sobre veleros despiertos en el mar.
Acto seguido, tras escuchar aquello, salí corriendo. No se que extraño compás redobló dentro de mi pecho de esa manera. Conforme corría se iban desprendiendo momentos. Por cada pisada salían por mis pies recuerdos alegres, a la vez que el viento me los devolvía.
Llegué a un acantilado y vacilé ante el Sol. Fui indeciso, no quise hacer lo que hice, pero en fin, lo acabé haciendo. Me tapé los ojos. No quise saber nunca más sobre aquella rotonda del cielo, en la que los intereses de la naturaleza siguen dando vueltas.
¿Cómo puede irse un mago? ¿Cómo puede irse un pirata? ¿Cómo puede irse un caballero? ¿Cómo puede irse un padre? Si todas estas cosas son eternas ¿por qué narices se acaban?
- No lo imagino. Y como se que es mentira volveré al Hospital para darme cuenta que el mundo sigue girando para él.-dije.
Una bella doncella lloraba en las escaleras de aquel tenebroso castillo. Decía que lloraba porque su fuerte caballero había caído derrotado. Había bajado a comprar el pan, y un dragón con su rugido y llamarada había acabado con su vida. Otra víctima más del virus.
- Muerte natural, ¿verdad señora?
- Sí, pequeño- dijo entre suspiros.
Pude comprobar la veracidad de las palabras de aquel chamán de corbata.
Fueron pasando los días y más se labraba, poco a poco, toda aquella historia en mi frente. Conforme más tilas tomaba, más recapacitaba y más estragos me causaba todo aquello.
El tiempo transcurrió de tal manera, que cuando me vine a dar cuenta, habían pasado dos meses y medio desde la tragedia. En este periodo habían pasado por mi casa centenar de personas, para dar el pésame a la bella princesa frustrada ante las expectativas de la vida, que al fin y al cabo consiste en vivir. Aquella bella princesa era mi madre.
Lo que no comprendí en cerca de tres meses, lo comprendí en un instante.
Vi que muchas de aquellas personas, se alimentaban de mi situación. Pude oler que aquellas gentes daban de comer y se alimentaban del morbo. En aquel circo no actuaban ni payasos, ni trapecistas, pero el que ya seguro que no estaba era el Mago.
El problema de todo aquello era, concebir que una muerte por un disparo fuera muerte natural. Que morir calcinado por las llamaradas de un dragón o la estocada de un caballero vasallo de otro Rey, fuese signo de naturalidad. Vaya enfermedad más mala.
¿Cómo a estas alturas del Cuento, puede digerirse que el hecho de morirse de un balazo sea igual a morirse de un infarto?
Dicen que para que un acto se forje en costumbre, o en algo normal y cotidiano, tiene que repetirse dicho acto en un largo periodo de tiempo y de forma continuada.
Será eso entonces. Estamos tan acostumbrados a ello, y a verlo todos los días por televisión, radio y prensa, que nos lo comemos igualmente que la gripe A.
¿Quién diablos cura esto? Más preguntas y más dudas.
Me puse en ello. Sabiendo más o menos de que iba el tema, por mi desgracia, cogí un Código Penal. De lo que pude entender, un capitulo de ese pequeño libro, trata sobre hombres que mataban a otros, no ponía el motivo. Delante de cada pequeña historia precedía un número. Debería ser el número de la historieta. En este caso eran ARTÍCULO 138 y ARTÍCULO 139.
- Vaya historias más feas y sin sentido.
Me dispuse a cambiarlo todo. Todo menos los títulos.
ARTÍCULO 138- El guerrero, brujo o bruja que dejare sin vida en el Campo de Batalla, a un Juglar o contador de cuentos, será castigado con la pena de escribir en la pizarra cien veces “Debo ser bueno”.
ARTICULO 139- El que habiendo escrito eso en la pizarra y siguiera dejando a niños sin cuentos antes de dormir, dejará de salir en más cuentos de hadas, y no será mi personaje preferido nunca. Todo niño tiene derecho a un cuento de princesas y hadas, a un beso de buenas noches y escuchar historias con final feliz.
Un día me encontré con un chamán de corbata. Le dí las historietas. Todavía estoy esperando respuesta.
E.M.G
Fueron las primeras palabras que escuché cuando entré en la sala de urgencias del
Hospital. Fueron las últimas que quise escuchar sobre la muerte de aquel caballero que me contaba cuentos y sostenía chisteras sobre veleros despiertos en el mar.
Acto seguido, tras escuchar aquello, salí corriendo. No se que extraño compás redobló dentro de mi pecho de esa manera. Conforme corría se iban desprendiendo momentos. Por cada pisada salían por mis pies recuerdos alegres, a la vez que el viento me los devolvía.
Llegué a un acantilado y vacilé ante el Sol. Fui indeciso, no quise hacer lo que hice, pero en fin, lo acabé haciendo. Me tapé los ojos. No quise saber nunca más sobre aquella rotonda del cielo, en la que los intereses de la naturaleza siguen dando vueltas.
¿Cómo puede irse un mago? ¿Cómo puede irse un pirata? ¿Cómo puede irse un caballero? ¿Cómo puede irse un padre? Si todas estas cosas son eternas ¿por qué narices se acaban?
- No lo imagino. Y como se que es mentira volveré al Hospital para darme cuenta que el mundo sigue girando para él.-dije.
Una bella doncella lloraba en las escaleras de aquel tenebroso castillo. Decía que lloraba porque su fuerte caballero había caído derrotado. Había bajado a comprar el pan, y un dragón con su rugido y llamarada había acabado con su vida. Otra víctima más del virus.
- Muerte natural, ¿verdad señora?
- Sí, pequeño- dijo entre suspiros.
Pude comprobar la veracidad de las palabras de aquel chamán de corbata.
Fueron pasando los días y más se labraba, poco a poco, toda aquella historia en mi frente. Conforme más tilas tomaba, más recapacitaba y más estragos me causaba todo aquello.
El tiempo transcurrió de tal manera, que cuando me vine a dar cuenta, habían pasado dos meses y medio desde la tragedia. En este periodo habían pasado por mi casa centenar de personas, para dar el pésame a la bella princesa frustrada ante las expectativas de la vida, que al fin y al cabo consiste en vivir. Aquella bella princesa era mi madre.
Lo que no comprendí en cerca de tres meses, lo comprendí en un instante.
Vi que muchas de aquellas personas, se alimentaban de mi situación. Pude oler que aquellas gentes daban de comer y se alimentaban del morbo. En aquel circo no actuaban ni payasos, ni trapecistas, pero el que ya seguro que no estaba era el Mago.
El problema de todo aquello era, concebir que una muerte por un disparo fuera muerte natural. Que morir calcinado por las llamaradas de un dragón o la estocada de un caballero vasallo de otro Rey, fuese signo de naturalidad. Vaya enfermedad más mala.
¿Cómo a estas alturas del Cuento, puede digerirse que el hecho de morirse de un balazo sea igual a morirse de un infarto?
Dicen que para que un acto se forje en costumbre, o en algo normal y cotidiano, tiene que repetirse dicho acto en un largo periodo de tiempo y de forma continuada.
Será eso entonces. Estamos tan acostumbrados a ello, y a verlo todos los días por televisión, radio y prensa, que nos lo comemos igualmente que la gripe A.
¿Quién diablos cura esto? Más preguntas y más dudas.
Me puse en ello. Sabiendo más o menos de que iba el tema, por mi desgracia, cogí un Código Penal. De lo que pude entender, un capitulo de ese pequeño libro, trata sobre hombres que mataban a otros, no ponía el motivo. Delante de cada pequeña historia precedía un número. Debería ser el número de la historieta. En este caso eran ARTÍCULO 138 y ARTÍCULO 139.
- Vaya historias más feas y sin sentido.
Me dispuse a cambiarlo todo. Todo menos los títulos.
ARTÍCULO 138- El guerrero, brujo o bruja que dejare sin vida en el Campo de Batalla, a un Juglar o contador de cuentos, será castigado con la pena de escribir en la pizarra cien veces “Debo ser bueno”.
ARTICULO 139- El que habiendo escrito eso en la pizarra y siguiera dejando a niños sin cuentos antes de dormir, dejará de salir en más cuentos de hadas, y no será mi personaje preferido nunca. Todo niño tiene derecho a un cuento de princesas y hadas, a un beso de buenas noches y escuchar historias con final feliz.
Un día me encontré con un chamán de corbata. Le dí las historietas. Todavía estoy esperando respuesta.
E.M.G
martes, 15 de diciembre de 2009
El escritor de prospectos
Siempre quiso, desde niño, lo que no quisieron los otros. Se alimentaba de lo que se atragantaban los demás, y mientras así iba reencarnándose a su vez en una persona de estas que tienen una doble alma y un doble arma. El pensamiento y la pluma.
Desde pequeño quiso ser escritor. No quiso ser Zidane ni Betadine, ni mucho menos Raúl, su padre nunca se lo perdonaría ya que era fervoroso culé de los de Koeman y Prosinečki(en su época en el club catalán, claro está).
Fue haciéndose amigo de la Soledad, cada vez más, hasta llegar un punto que el acoso por ésta rozaba bullying. En cada esquina del colegio se cercioraba de que su novia invisible estuviera presente.
El amor se convirtió en su mayor putada. Como cualquier persona humana del sexo masculino, tuvo que perdonar a su madre, a su abuela y a su hermana (su tía no le importaba tanto). Tuvo que perdonar a la mujer, a esa que entregaba en una página en blanco cada noche antes de acostarse a soñar con otra putada grande.
Esta otra desdicha eran sueños, era tan soñador que creía que algún día conseguiría algo de lo que estaba más allá de las sábanas de franela.
Como buen escritor que quería ser, tuvo que formarse. ¿y cómo se forma un escritor? No, no se compra cuadernillos Rubio. Se curte leyendo libros y leyendo entre espacios. Analizando caras, actos, mirando detalladamente cagadas monumentales, deprimiendote contigo mismo hasta que llegue a parecer a insultarte, destrozarte por dentro y seguir por fuera como el esplédido galán que eres. Un caballero andante, pero con sombrero de ala ancha guitarra a la espalda y una cazadora no muy vieja.
Aún habiendo conseguido todo esto, incluso lo más duro. Después de haber martirizado sus dedos incluso tocando la guitarra, no pudo conseguir su meta. Como dije fue tan soñador que creyó que podría conseguir su sueño. Tanto que leyó, nunca pudo acabar todos los libros que existen en el mundo para saber qué historia estaba escrita y cuál no. Quería hacer la obra desconocida. Si le valiera con un idioma nuevo.
Desistió.
Al ser tan quijotesco, un buen día un buen amigo (de los pocos que conseguía mantener), le llegó con una onda pena. Según el médico sufría de mal de amores.
Venía pidiendo la solución. Cualquier cosa podría valer. Una pistola, una dosis extremadamente mortal de algún medicamento, e incluso una palmada en la espalda.
Se pusó tan pesado aquel hombre, que a modo de complacerlo con algo, le anotó una frase, "Haz lo que te salga de los huevos picha, pero déjame tranquilo", se la firmo, la selló y se largó con el papel entre los dedos.
Al cabo de dos semanas se encontraron su cuerpo en sentado en una mecedora de su salón con el papel todavía en una mano. Allí estaba sentado, pero sin vida.
No saben de qué murió.
A su amigo lo contrató una empresa multinacional farmacéutica. Se dedica a lo que más le gusta, escribir. Pero escribir prospectos.
E.M.G
Desde pequeño quiso ser escritor. No quiso ser Zidane ni Betadine, ni mucho menos Raúl, su padre nunca se lo perdonaría ya que era fervoroso culé de los de Koeman y Prosinečki(en su época en el club catalán, claro está).
Fue haciéndose amigo de la Soledad, cada vez más, hasta llegar un punto que el acoso por ésta rozaba bullying. En cada esquina del colegio se cercioraba de que su novia invisible estuviera presente.
El amor se convirtió en su mayor putada. Como cualquier persona humana del sexo masculino, tuvo que perdonar a su madre, a su abuela y a su hermana (su tía no le importaba tanto). Tuvo que perdonar a la mujer, a esa que entregaba en una página en blanco cada noche antes de acostarse a soñar con otra putada grande.
Esta otra desdicha eran sueños, era tan soñador que creía que algún día conseguiría algo de lo que estaba más allá de las sábanas de franela.
Como buen escritor que quería ser, tuvo que formarse. ¿y cómo se forma un escritor? No, no se compra cuadernillos Rubio. Se curte leyendo libros y leyendo entre espacios. Analizando caras, actos, mirando detalladamente cagadas monumentales, deprimiendote contigo mismo hasta que llegue a parecer a insultarte, destrozarte por dentro y seguir por fuera como el esplédido galán que eres. Un caballero andante, pero con sombrero de ala ancha guitarra a la espalda y una cazadora no muy vieja.
Aún habiendo conseguido todo esto, incluso lo más duro. Después de haber martirizado sus dedos incluso tocando la guitarra, no pudo conseguir su meta. Como dije fue tan soñador que creyó que podría conseguir su sueño. Tanto que leyó, nunca pudo acabar todos los libros que existen en el mundo para saber qué historia estaba escrita y cuál no. Quería hacer la obra desconocida. Si le valiera con un idioma nuevo.
Desistió.
Al ser tan quijotesco, un buen día un buen amigo (de los pocos que conseguía mantener), le llegó con una onda pena. Según el médico sufría de mal de amores.
Venía pidiendo la solución. Cualquier cosa podría valer. Una pistola, una dosis extremadamente mortal de algún medicamento, e incluso una palmada en la espalda.
Se pusó tan pesado aquel hombre, que a modo de complacerlo con algo, le anotó una frase, "Haz lo que te salga de los huevos picha, pero déjame tranquilo", se la firmo, la selló y se largó con el papel entre los dedos.
Al cabo de dos semanas se encontraron su cuerpo en sentado en una mecedora de su salón con el papel todavía en una mano. Allí estaba sentado, pero sin vida.
No saben de qué murió.
A su amigo lo contrató una empresa multinacional farmacéutica. Se dedica a lo que más le gusta, escribir. Pero escribir prospectos.
E.M.G
martes, 1 de diciembre de 2009
Para quien no quiere Soledad
La raza animal, sin duda, te querrá meter en habitación oscura.
Los que andan buscando dudas dolientes en los estantes de la desesperación a veces precisan de ella.
Recuerda que nosotros, animales cargados de moral, de vez en cuando necesitamos encerrarnos en ese pequeño vientre latente en el que perecer, para luego nacer de nuevo por cesárea, junto a una tila y un cuaderno llorado.
Sí es cierto, que a veces se hace demasiado pegajosa. Pero nunca escupiremos para arriba. Algunos poetas se casaron incluso con ella, la llevaron ante un altar, la besaron y murieron. Otros enloquecieron solo con querer tenerla y no poseerla.
¿Qué animal de naturaleza pensante puede prescindir de ella?
Nadie amigo. Siempre, hasta en los momentos mas inesperados (hasta cuando un amor terrenal, ajeno a ella, rebosa las paredes de tu casa) la ves sentada en la cama junto a tu amada. Habrá vivido más momentos incluso que tú mismo, habrá compartido risas cuando nadie te escuchaba, se habrá comido más llantos que los que tú recuerdas al despertar.
Sólo la Soledad bella caminará con pasos de pasarela por los pasillos de tu hogar. La que intentaremos aniquilar será a su abuela. La que con el tiempo nos muestra arrugas de desesperación y silla en un salón vacío de calores. Vacio de colores.
E.M.G
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Nacer
Puede ser que nacieras por nacer, lo mismo que yo, pero parece que naciste con la edad de veintiocho años, mi edad.
No eras más que nadie ni menos que yo, solo eras y pasabas de manera que contestabas a mi mismo y espontáneo movimiento del cuerpo. Fuiste la sombra a color que sabía antes que yo lo que era esa estampa en acción que llaman vida.
Pero estamos aquí para hablar de tu nacimiento no de tu muerte, que ya tocará hablar más adelante.
Cuando naciste, a modo de celebración hicieron una comilona, y hasta cortaron cintas y llamaron a los máximos mandatarios para que fueran testigos de aquella nueva bendición capitalista que dio lugar a que abrieran la nueva tienda de enfrente de mi bloque. Yo siendo tú, no tuviste la menor decencia de invitarme. Aunque de todas maneras después de un tiempo llegué a perdonarme.
Eras literalmente brillante, cuando pegaba el sol en mi cara, era imposible que alguien nos viera, y sin embargo, al caer la noche salían cosas de tu interior; vestidos, zapatos, maniquís… Me parecía raro y a la vez vergonzoso que tuviera yo eso en mi interior, y el hecho que cualquiera pudiera ver que en el fondo de mí solo existían bolsos y vestidos estrafalarios.
La madre que te parió no estuvo ingresada en el materno infantil por el postparto, ni siquiera sé si tenemos antecesores, lo mismo surgiste de la nada. ¿Sé yo quizás mas de lo que me cuenta mi madre a la hora de describir mi nacimiento? la creo y punto. Créeme que naciste así.
Quizás no te hicieran de barro, pero si de arena. Te parecerá raro, incluso a mi me lo parece, como la arena se puede convertir en reflejo plateado. Te vuelves loco, te lo digo porque también me estoy volviendo algo majareta.
Hablemos con Dios, haber que opina:
- Dios, ¿ respóndeme a la pregunta ?, ¿es verdad que nació de la arena?.
- ¿Dios?, ¿Jesús?, ¿Mahoma?, ¿Zeus?, ¿Espinete?. Nadie.
Vaya faena cristal de la tienda de enfrente, no podremos descifrar lo a que significa la vida hasta el momento. ¡Ups!...Se me escapó, averiguaron mi adivinanza, se jodió la historia. Haber que me invento ahora… La daré por acabada y empezaré otra historia. Sí, mejor será eso.
E.M.G
No eras más que nadie ni menos que yo, solo eras y pasabas de manera que contestabas a mi mismo y espontáneo movimiento del cuerpo. Fuiste la sombra a color que sabía antes que yo lo que era esa estampa en acción que llaman vida.
Pero estamos aquí para hablar de tu nacimiento no de tu muerte, que ya tocará hablar más adelante.
Cuando naciste, a modo de celebración hicieron una comilona, y hasta cortaron cintas y llamaron a los máximos mandatarios para que fueran testigos de aquella nueva bendición capitalista que dio lugar a que abrieran la nueva tienda de enfrente de mi bloque. Yo siendo tú, no tuviste la menor decencia de invitarme. Aunque de todas maneras después de un tiempo llegué a perdonarme.
Eras literalmente brillante, cuando pegaba el sol en mi cara, era imposible que alguien nos viera, y sin embargo, al caer la noche salían cosas de tu interior; vestidos, zapatos, maniquís… Me parecía raro y a la vez vergonzoso que tuviera yo eso en mi interior, y el hecho que cualquiera pudiera ver que en el fondo de mí solo existían bolsos y vestidos estrafalarios.
La madre que te parió no estuvo ingresada en el materno infantil por el postparto, ni siquiera sé si tenemos antecesores, lo mismo surgiste de la nada. ¿Sé yo quizás mas de lo que me cuenta mi madre a la hora de describir mi nacimiento? la creo y punto. Créeme que naciste así.
Quizás no te hicieran de barro, pero si de arena. Te parecerá raro, incluso a mi me lo parece, como la arena se puede convertir en reflejo plateado. Te vuelves loco, te lo digo porque también me estoy volviendo algo majareta.
Hablemos con Dios, haber que opina:
- Dios, ¿ respóndeme a la pregunta ?, ¿es verdad que nació de la arena?.
- ¿Dios?, ¿Jesús?, ¿Mahoma?, ¿Zeus?, ¿Espinete?. Nadie.
Vaya faena cristal de la tienda de enfrente, no podremos descifrar lo a que significa la vida hasta el momento. ¡Ups!...Se me escapó, averiguaron mi adivinanza, se jodió la historia. Haber que me invento ahora… La daré por acabada y empezaré otra historia. Sí, mejor será eso.
E.M.G
domingo, 22 de noviembre de 2009
Silencio
Shhhh...Cállate. Deja que este sonido soso pero dulce se vaya metiendo en el cuerpo. Siéntete aire, siéntate en la silla y deja echar raíces. Sigue su compás, y cuando lo tengas metido entre los pelos suéltalo dando saltos y zarandeando los brazos.
Habla. Pero no muevas la boca. Dialoga con alguien, luego te daremos una dádiva. Intenta comunicarte con un saltamontes, con una rata tal vez.
Escucha este silencio, vete al campo, anda sin mapa. Escucha lo que yo quiero que escuches, habla cuando yo quiero que hables, mientras tanto sígueme.
Te diré lo que está bien y lo que está mal, te comentare luego lo que ha hecho aquel y cuántas personas a matado ese, lo sé todo. Tú no sabes nada, tengo tres palabras metidas en una cabaña.
¡No resistas joder! Ya te he dicho que ni siquiera te muevas. Luego tendrás tu recompensa. Suerte la tuya de que no te tengo maniatado ni con una venda en la boca. Lo único que no puedes es ver.
No me escuches, intenta llegar a mí por el camino que te estoy abriendo sin que tú quieras.
Ahora puedes hacer lo que te plazca. Ahora tienes tu Libertad.
Nadie diría que estabas solo.
E.M.G
sábado, 21 de noviembre de 2009
Todo huele a toallitas
Debo reconocer que soy seguidor de Paulo Cohelo, el místico mediático más jartible de los últimos tiempos.
Él hablaba en un libro, El Zahir, de la auténtica verdad de las cosas, su por qué original.
El por qué de los 143,5 centímetros entre los raíles de los trenes, el por qué decir patata antes de una foto...
Tantos por qués y otras tantas no contestaciones sobre el tema como nos acostumbra el susodicho.
Lo que me lleva al listado abierto de dilemas es la fervorosa actualidad del noticiero europeo. El Blair deshinchado y el señor belga canoso que ha sido elegido como "Primer presidente de la UE".
¿Todo esto de que me vale? Me deja un sabor de boca regulón. Me empalaga tanta media-noticia y me deja ambriento el saber quién carajo ha votado por mí al canoso y a la inglesa.
Tan azul, tan democrática, tan limpia allí arriba ella en centro-europa. Tan marrón, tan antidemocrática, tan olor a podrido se me antoja aquí abajo.
Aquí abajo señores, se mea la madre del que sostiene con la oreja una caja de rotuladores. La reina madre del Carlitos de Inglaterra.
Aquí abajo señoras, se llena la tierra con abonos de terratenientes. Sí, todavía se consiente.
Aquí el Tratado de Lisboa ni se ha asomado. Aquí solo se ve el tratado económico que deben hacer las familias jornaleras para seguir adelante cada vez que se levantan del catre.
No me engañen por favor. Somos andaluces primero, luego ya se verá.
Para todo ello y contra todo ello, aplicando las reglas de Cohelo, debemos llegar a lo esencial. A lo que es la política de hoy en día en su estado básico, en este caso en Europa.
La política de hoy en día, corrompida, agotada por el neoliberalismo, burra, poco pensante...Más vale callar.
La política de hoy en día, en Europa, está creada por Shoemaker (Zapatero, suena más cool, más europeo), Sarkozy, Berlusconi...¿y para qué está creada?
Para cubrirse las espalda los Estados. Para cuando toda una comunidad universitaria se manifieste contra el Plan Bolonia estos se limpien las manos echándole el muerto a Europa. Pero, ¿quién es Europa?. Todo el mundo sabe que los que están allí son miembros electos "democráticamente", que nos representan. Sí, sí, eso está muy bien. Pero ¿quién es Europa?. ¿Es una señora de Bruselas? o quién es tío.
Es la misma a quien acusan de la crisis y de la subida de impuestos. La pobre debe estar agobiadisima con tanta culpa a sus espaldas.
Todo ello me huele cuanto menos a culito limpio de bebé. Pero con un tufillo de haberse cagado alguien.
E.M.G
Él hablaba en un libro, El Zahir, de la auténtica verdad de las cosas, su por qué original.
El por qué de los 143,5 centímetros entre los raíles de los trenes, el por qué decir patata antes de una foto...
Tantos por qués y otras tantas no contestaciones sobre el tema como nos acostumbra el susodicho.
Lo que me lleva al listado abierto de dilemas es la fervorosa actualidad del noticiero europeo. El Blair deshinchado y el señor belga canoso que ha sido elegido como "Primer presidente de la UE".
¿Todo esto de que me vale? Me deja un sabor de boca regulón. Me empalaga tanta media-noticia y me deja ambriento el saber quién carajo ha votado por mí al canoso y a la inglesa.
Tan azul, tan democrática, tan limpia allí arriba ella en centro-europa. Tan marrón, tan antidemocrática, tan olor a podrido se me antoja aquí abajo.
Aquí abajo señores, se mea la madre del que sostiene con la oreja una caja de rotuladores. La reina madre del Carlitos de Inglaterra.
Aquí abajo señoras, se llena la tierra con abonos de terratenientes. Sí, todavía se consiente.
Aquí el Tratado de Lisboa ni se ha asomado. Aquí solo se ve el tratado económico que deben hacer las familias jornaleras para seguir adelante cada vez que se levantan del catre.
No me engañen por favor. Somos andaluces primero, luego ya se verá.
Para todo ello y contra todo ello, aplicando las reglas de Cohelo, debemos llegar a lo esencial. A lo que es la política de hoy en día en su estado básico, en este caso en Europa.
La política de hoy en día, corrompida, agotada por el neoliberalismo, burra, poco pensante...Más vale callar.
La política de hoy en día, en Europa, está creada por Shoemaker (Zapatero, suena más cool, más europeo), Sarkozy, Berlusconi...¿y para qué está creada?
Para cubrirse las espalda los Estados. Para cuando toda una comunidad universitaria se manifieste contra el Plan Bolonia estos se limpien las manos echándole el muerto a Europa. Pero, ¿quién es Europa?. Todo el mundo sabe que los que están allí son miembros electos "democráticamente", que nos representan. Sí, sí, eso está muy bien. Pero ¿quién es Europa?. ¿Es una señora de Bruselas? o quién es tío.
Es la misma a quien acusan de la crisis y de la subida de impuestos. La pobre debe estar agobiadisima con tanta culpa a sus espaldas.
Todo ello me huele cuanto menos a culito limpio de bebé. Pero con un tufillo de haberse cagado alguien.
E.M.G
sábado, 14 de noviembre de 2009
Impresiones
El segundero de un reloj suizo creó ambiente. Dejó que en Bruselas se reecontrara con un enemigo.
Jorge, cincuenta y tantos años, pelo canoso,de profesión diplomático y fiel al partido de turno, iba en misión de paz, como acostumbra todo hombre de la persuasión hablada.
Iba unos días a aquella ciudad belga para unos asuntos sobre el Consejo Europeo, politiqueo puro y duro.
Lo que no esperaba su cartera ni su corbata era encontrarse en el centro de la ciudad, tocando el violín, a Jesús.
Nunca le habia perdonado que le levantara a la Paquita, ni aquella pedrada que le endiñó en la cabeza después de un partido de fútbol. Aún así, le invitó a cenar en un restaurante cercano.
Estuvieron hablando toda la noche. Hablaron de su infancia y también de la Paquita.
Tantas impresiones intercambiaron, que Jorge pudo terminar de rellenar el albúm de cromos de la Liga del 73 y Jesús el del 81. Jesús puso como escusa que se lo compró a su hijo y no lo completó, le faltaban 3 fichajes de última hora y un coloca.
E.M.G
Jorge, cincuenta y tantos años, pelo canoso,de profesión diplomático y fiel al partido de turno, iba en misión de paz, como acostumbra todo hombre de la persuasión hablada.
Iba unos días a aquella ciudad belga para unos asuntos sobre el Consejo Europeo, politiqueo puro y duro.
Lo que no esperaba su cartera ni su corbata era encontrarse en el centro de la ciudad, tocando el violín, a Jesús.
Nunca le habia perdonado que le levantara a la Paquita, ni aquella pedrada que le endiñó en la cabeza después de un partido de fútbol. Aún así, le invitó a cenar en un restaurante cercano.
Estuvieron hablando toda la noche. Hablaron de su infancia y también de la Paquita.
Tantas impresiones intercambiaron, que Jorge pudo terminar de rellenar el albúm de cromos de la Liga del 73 y Jesús el del 81. Jesús puso como escusa que se lo compró a su hijo y no lo completó, le faltaban 3 fichajes de última hora y un coloca.
E.M.G
sábado, 7 de noviembre de 2009
Un banquito

Cierta persona me dijo, "no me extrañaría nada verte sentado un día en este banco mirando a la gente pasar, sin decir nada, solo contemplando".
No lo veo anormal, solo que me da pereza ir hasta el centro de la ciudad, buscar aquella plaza, situarme en el banco y mirar.
Puedo recordar aquella mañana de invierno en que me dijiste eso. Llovía y en un charco próximo había dos patos. Un charco pequeño para dos, pero allí estaban los dos felices, indiferentes a la lluvia y a que lo estabamos mirando.
Parecía raro encontrar en aquel lugar dos patos. Era más raro aún encontrarnos a nosotros en aquella plaza. Los patos eran de allí, su dueño era un florista que tenía una tienda próxima que hacía esquina. Nosotros no teníamos derecho siquiera a mirarlos.
Iría hasta allí, no te digo que no. Pero ¿que dirían los dos patos cuando me vieran aparecer sin tí por su plazoleta?
E.M.G
domingo, 1 de noviembre de 2009
Me regalaron un por qué y un para qué
Hace poco, no mas de una semana, me regalaron tres preguntas. Una de ellas me la guardo por ser de un tanto personal,pero en cuanto a las otras que aunque puedan ser del mismo cáliz, devuelvo la gracia de quien me obsequiase con tales joyas.
Aquella tarde de la época de la muerte, pero de la muerte bella, la que envuelve con mansos vientos y suelos mojados de miel, llegó un amigo. Uno de esos en los que en un determinado punto de esta línea curva, que es la vida, le regalas y te regala el corazón. Y se lo regalas porque sois caballeros, y aún es más, se lo vas pintando en camisetas para que todos sepan del rampante orgullo que causa.
De camino a un centro comercial, aparecieron a nuestro paso numerosos activistas de ONG´s intentándonos persuadir, contando de las numerosas actividades que realizaban en la Organización.
Le abordaron entonces a mi amigo dos preguntas: por qué y para qué.
Aunque eran dos, la primera contenía especial importancia. Para qué ayudar a los demás, por qué involucrarse en intentar facilitar la vida al prójimo...
Se llega fácil y rápidamente a dar una respuesta a la cuestión. Pero realmente todo ello debe tener un fondo que no siempre se comprende. Y que yo, personalmente, estoy intentando encontrar. Diríamos que es el para qué del para qué.
Señores, os las regalo. Creo que es necesario.
En cuanto a la tercera pregunta que me regalaron, intentaré asimilarla entre pecho y cabeza.
Gracias por regalar problemas amigo.
E.M.G
Aquella tarde de la época de la muerte, pero de la muerte bella, la que envuelve con mansos vientos y suelos mojados de miel, llegó un amigo. Uno de esos en los que en un determinado punto de esta línea curva, que es la vida, le regalas y te regala el corazón. Y se lo regalas porque sois caballeros, y aún es más, se lo vas pintando en camisetas para que todos sepan del rampante orgullo que causa.
De camino a un centro comercial, aparecieron a nuestro paso numerosos activistas de ONG´s intentándonos persuadir, contando de las numerosas actividades que realizaban en la Organización.
Le abordaron entonces a mi amigo dos preguntas: por qué y para qué.
Aunque eran dos, la primera contenía especial importancia. Para qué ayudar a los demás, por qué involucrarse en intentar facilitar la vida al prójimo...
Se llega fácil y rápidamente a dar una respuesta a la cuestión. Pero realmente todo ello debe tener un fondo que no siempre se comprende. Y que yo, personalmente, estoy intentando encontrar. Diríamos que es el para qué del para qué.
Señores, os las regalo. Creo que es necesario.
En cuanto a la tercera pregunta que me regalaron, intentaré asimilarla entre pecho y cabeza.
Gracias por regalar problemas amigo.
E.M.G
viernes, 16 de octubre de 2009
Te voy a contar II. La mulata y la bolsa de golosinas.
Permítame la grosería que la mire a los ojos. Permítame el placer que la contemple. Perdonenme, quien me tenga que perdonar, que ultimamente se me salga el corazón por la boca más de lo normal. Ya dije en algún asinceramiento que la primavera nunca me enajenó mentalmente.
Entró bailando al compás cubano de una guaracha, con una bolsa. Una bolsa de golosinas.
¿Pudo quedar el kioskero arrepentidisimo de vender esos exquisitos manjares a una marcial belleza como aquella?
Preguntaste el número de plaza de mi billete. Sonó una trova santiaguera en mi pecho.
Coche 2, asiento 105 ventanilla. Parquedad de sones soy yo.
Perdone que no pueda ofrecerle el rico compás de mi tierra en mis palabras. Lo siento de veras.
Tu bolsa de camelos, no de caramelos, va alagando y endulzándome la mirada. Disculpe de nuevo mi bochornoso comportamiento. Le prometo que no volveré a escribir sobre el tema.
Sé que su pecho será dulce al sabor de chocolate. Sé que su pelo es caramelo cuajado en viento fresco. Puedo pronosticar cuántos dulces quedarán en esa bolsita transparente. Le hacen falta muy pocos.
Poca glucosa. Usted es dulce.
No se si usted será otro ser cargado de moral que cuando llegue a su casa se siente frente al escritorio y hable conmigo. Yo al menos quiero hablarle.
No por favor. No se vaya. No se ofenda señorita. Me iré yo.
Me relajo. Solo le molestaba ir de espaldas en el tren, en sentido contrario a la marcha. Te sientas detrás mia.
Gracias.
Entró bailando al compás cubano de una guaracha, con una bolsa. Una bolsa de golosinas.
¿Pudo quedar el kioskero arrepentidisimo de vender esos exquisitos manjares a una marcial belleza como aquella?
Preguntaste el número de plaza de mi billete. Sonó una trova santiaguera en mi pecho.
Coche 2, asiento 105 ventanilla. Parquedad de sones soy yo.
Perdone que no pueda ofrecerle el rico compás de mi tierra en mis palabras. Lo siento de veras.
Tu bolsa de camelos, no de caramelos, va alagando y endulzándome la mirada. Disculpe de nuevo mi bochornoso comportamiento. Le prometo que no volveré a escribir sobre el tema.
Sé que su pecho será dulce al sabor de chocolate. Sé que su pelo es caramelo cuajado en viento fresco. Puedo pronosticar cuántos dulces quedarán en esa bolsita transparente. Le hacen falta muy pocos.
Poca glucosa. Usted es dulce.
No se si usted será otro ser cargado de moral que cuando llegue a su casa se siente frente al escritorio y hable conmigo. Yo al menos quiero hablarle.
No por favor. No se vaya. No se ofenda señorita. Me iré yo.
Me relajo. Solo le molestaba ir de espaldas en el tren, en sentido contrario a la marcha. Te sientas detrás mia.
Gracias.
viernes, 9 de octubre de 2009
Te voy a contar
Tenía un viaje en tren, tres horas por delante, veinte años, un bolígrafo y un cuaderno en blanco. Sólo le faltaba el dragón para comenzar aquella historia.
Pero, ¿cómo comenzar?.
Al montarse en el tren de media distancia que unía la capital con su ciudad, se topó con un extraño personaje.
Aquel hombre bajito que le preguntara sobre la muerte de Michael Jackson, y luego le invitara a un trago de su botella de refresco, a continuación le concedería el honor de compartir su asiento durante el viaje.
Un revuelo de preguntas formuladas antes de llegar a la primera parada hizo noctambular su cabeza por los pasillos de aquel tren, buscando la perfecta historia de ferrocarriles. No le pesaba la conversación con aquella persona, pero le aburría por no encontrar respuesta a las cuestiones que le ofrecía el amigo.
¿Sabes adonde se va la luz cuando se va? ¿Qué opinas de la muerte de Jesucristo? ¿Esta zona se puede considerar del término municipal de Las Cabezas de San Juan?
Fue tanta la desesperación ante tantas dudas existenciales suscitadas en tan corto periodo de tiempo, que decidió despedirse de aquel hombre digno de saber de su historia para los restos.
Cambió de coche. Esta vez se sentó frente a una señorita (diecinueve años aproximadamente), que le daba el pecho a su bebé. Le resultó un tanto raro todo aquello. Su mirada fija al niño y a los hombres, al paisaje que se movía tras el cristal y a él.
Su mirada hacía la digestión sin llegar a ser demasiado pastelosa, pellizcaba el vientre y se retorcía en la candela del estómago. Furia, incomprensión, desengaño.
Pasó el revisor. Su mano venía tarareando una canción "click-click". Su boca repitiendo escenas "Señora este billete esta cumplido". Su monotonía arrugaba las hojas de los libros de los pasajeros en el intento de buscar rápidamente el billete al acercarse aquel hombre de ida y vuelta.
TREN CON DESTINO CÁDIZ, SIGUIENTE PARADA JEREZ DE LA FRONTERA. La señora robótica (la termomix del tren) iba anunciando el final del viaje.
Tomó la maleta y se fue hacia la puerta. Aún el tren iba en marcha. Siempre le gusto anticiparse a los acontecimientos.
Una melodía de móvil conocida rozó su oido. Era ella, no sabia su nombre, pero era bello ignorar lo que podría venir después de conocerla.
Como bonita historia de amor ,entre gasofa de tranvías, la había visto varias veces antes y habían intercambiado colores entre pupilas. Juró varias veces no coger nunca el autobús de vuelta a casa, solo para intentar volver a verla una y otra vez.
Todo ello podría servir. Pero todavía le seguía faltando el dragón.
E.M.G
Pero, ¿cómo comenzar?.
Al montarse en el tren de media distancia que unía la capital con su ciudad, se topó con un extraño personaje.
Aquel hombre bajito que le preguntara sobre la muerte de Michael Jackson, y luego le invitara a un trago de su botella de refresco, a continuación le concedería el honor de compartir su asiento durante el viaje.
Un revuelo de preguntas formuladas antes de llegar a la primera parada hizo noctambular su cabeza por los pasillos de aquel tren, buscando la perfecta historia de ferrocarriles. No le pesaba la conversación con aquella persona, pero le aburría por no encontrar respuesta a las cuestiones que le ofrecía el amigo.
¿Sabes adonde se va la luz cuando se va? ¿Qué opinas de la muerte de Jesucristo? ¿Esta zona se puede considerar del término municipal de Las Cabezas de San Juan?
Fue tanta la desesperación ante tantas dudas existenciales suscitadas en tan corto periodo de tiempo, que decidió despedirse de aquel hombre digno de saber de su historia para los restos.
Cambió de coche. Esta vez se sentó frente a una señorita (diecinueve años aproximadamente), que le daba el pecho a su bebé. Le resultó un tanto raro todo aquello. Su mirada fija al niño y a los hombres, al paisaje que se movía tras el cristal y a él.
Su mirada hacía la digestión sin llegar a ser demasiado pastelosa, pellizcaba el vientre y se retorcía en la candela del estómago. Furia, incomprensión, desengaño.
Pasó el revisor. Su mano venía tarareando una canción "click-click". Su boca repitiendo escenas "Señora este billete esta cumplido". Su monotonía arrugaba las hojas de los libros de los pasajeros en el intento de buscar rápidamente el billete al acercarse aquel hombre de ida y vuelta.
TREN CON DESTINO CÁDIZ, SIGUIENTE PARADA JEREZ DE LA FRONTERA. La señora robótica (la termomix del tren) iba anunciando el final del viaje.
Tomó la maleta y se fue hacia la puerta. Aún el tren iba en marcha. Siempre le gusto anticiparse a los acontecimientos.
Una melodía de móvil conocida rozó su oido. Era ella, no sabia su nombre, pero era bello ignorar lo que podría venir después de conocerla.
Como bonita historia de amor ,entre gasofa de tranvías, la había visto varias veces antes y habían intercambiado colores entre pupilas. Juró varias veces no coger nunca el autobús de vuelta a casa, solo para intentar volver a verla una y otra vez.
Todo ello podría servir. Pero todavía le seguía faltando el dragón.
E.M.G
sábado, 26 de septiembre de 2009
Requiem por un grillo
Al cantar bajito la nana, como de un rito esotérico de los pensadores de la esencia se tratara, al niño que nació de la necesidad de querer, pienso si te ayudado lo bastante en el día de hoy. Que si al ayudarme tú al aparcar el coche, en vez de inventarme metal labrado en forma redonda y rojizo, me hubiera inventado una sonrisa o una conversación sobre la situación política a principios del siglo XX tras la Primera Guerra Mundial, te hubiera ayudado a sobrellevar mejor el día. A creerme por qué estás así, y ayudarme también a mi mismo, y la vez a ti. No se como solucionar esto.
Quizás que fuera siempre luz del día. Tal vez ese sea el final del túnel, y no me nuble la mente la luz de la bombilla. Tal vez.
Supuestamente, dicen que es un grillo loco que destroza neuronas, mientras alimenta a otro que desata pasiones y vale por dos, y que alestar uno ya viejo, y el otro harto ya de canciones de cuna, discuten a diariopara ver cual de los dos está mas sano y cuerdo.
Sinceramente, creo que están los tres locos.
-¿De verdad que las gallinas tienen alas Pepe?
- Claro que sí, las gallinas matan Jaime.-respondió el otro-.
- ¿Qué sí? Pues yo no he visto nunca ninguna volar. Yo lo único que he visto ha sido los cañones en las esquinas de las calles y en las entradas de las Capitanías Generales. Y esos no matan, te lo digo yo Carlos. Lo que verdaderamente mata es el pan.
-¡Venga ya! ¡Tú no sabes de Derecho Político! Y además, ¿el pan dispara balas o está afilado? Hazme el favor, no digas más tonterías Esteban.
-Pues a mi me han enseñado jugando a la gallinita ciega, que el derecho a la igualdad no existe. Somos en verdad diferentes a las gallinas,pero al fin y al cabo iguales. ¡Y no me contradigas Rufino!
-Una pregunta amigo, ¿tienes papel?
-¿Qué eres Guardia Civil?- preguntó Alfredo-.
-No, es para hacerme un cigarro. Desde que vi en las cajetillas una esquela en la que ponía que fumar mataba dejé el tabaco.
-¿Y por qué fumas Julián?
- ¡Me tienes negro! ¡A que te mato Fernando! ¡Y no soy racista!
-¿Qué me vas a dar pan? . No tengo hambre… -incordió Juan-.
- Puuummmm…
Eso fue lo último que se escuchó aquella noche, continuado deun largo silencio.
Una tarde me desperté en el hospital. Por lo visto, me encontraron de madrugada en el portal de un bloque de pisos, algo desnutrido, y con la ropa algo estropeada por su mal uso. Llevaba tres meses y medio sin aparecer por casa, como si nada hubiera ocurrido. Y pasó su vida.
Cientos de pruebas y no dieron con la enfermedad. Ni un simple resfriado, ni ansiedad, ni diarreas, ni el síndrome de Estocolmo.Llegaron a pensar en un secuestro, tras tanto tiempo de ausencia. Pero nada.
A los dos días de ingreso, por decisión de mis familiares, salí de las tripas de aquel pestilente dinosaurio viejo por mi propio pie - como dijo el poeta del balcón altísimo-. A eso de media mañana al darme el alta, el calor rompía caras, y sonaban mas que nunca las conciencias de la mañana, mientras yo ausente solo escuchaba los insultos de un taxista que peleaba con un clienteporque se negaba a pagarle, y me afanaba porque en mi imaginación la discusión llegara cada vez a más.
Para entretenerme un poco, me tenían de recadero, así que pasaba mañanas enteras en la calle de un sitio para otro. Veía a gente a deshoras en la calle dormidas en el suelo, lo llevaba viendo de siempre, ¿porqué no se buscan un trabajo de una maldita vez? Retransmitían un partido de fútbol en el bar de debajo de casa, parecía que no acompañaba el día con los jugadores, porque los aficionados del bar pegaban voces de desconcierto,acordándose de la madrina de la boda del portero. Así dormía mi pueblo aquella noche.
Pasaba olímpicamente de ver el parte diario del mediodía, no me interesaba ver siempre lo mismo, tantos problemas como tiene la gente. ¡Que se busquen la vida hombre!
Tuvo que ser una tarde, me dijo un amigo que había leído enun diario que había plaga de grillos en la zona.
Ahora se dio cuenta, por las noches no escuchaba nada, sólo sirenas y ruido de coches. Ya no escuchaba a esos dos chiflados en su cabeza,sólo escuchaba hablar a las chicharras de día.
Había perdido la conciencia.
No le preocupaba mucho, era igual que los demás, y los demás eran felices.
Ya no había plañideras para llorar por la suya, ya que los demás no tenían conciencia para derramar lágrimas que lastimaran las propias.
E.M.G
Quizás que fuera siempre luz del día. Tal vez ese sea el final del túnel, y no me nuble la mente la luz de la bombilla. Tal vez.
Supuestamente, dicen que es un grillo loco que destroza neuronas, mientras alimenta a otro que desata pasiones y vale por dos, y que alestar uno ya viejo, y el otro harto ya de canciones de cuna, discuten a diariopara ver cual de los dos está mas sano y cuerdo.
Sinceramente, creo que están los tres locos.
-¿De verdad que las gallinas tienen alas Pepe?
- Claro que sí, las gallinas matan Jaime.-respondió el otro-.
- ¿Qué sí? Pues yo no he visto nunca ninguna volar. Yo lo único que he visto ha sido los cañones en las esquinas de las calles y en las entradas de las Capitanías Generales. Y esos no matan, te lo digo yo Carlos. Lo que verdaderamente mata es el pan.
-¡Venga ya! ¡Tú no sabes de Derecho Político! Y además, ¿el pan dispara balas o está afilado? Hazme el favor, no digas más tonterías Esteban.
-Pues a mi me han enseñado jugando a la gallinita ciega, que el derecho a la igualdad no existe. Somos en verdad diferentes a las gallinas,pero al fin y al cabo iguales. ¡Y no me contradigas Rufino!
-Una pregunta amigo, ¿tienes papel?
-¿Qué eres Guardia Civil?- preguntó Alfredo-.
-No, es para hacerme un cigarro. Desde que vi en las cajetillas una esquela en la que ponía que fumar mataba dejé el tabaco.
-¿Y por qué fumas Julián?
- ¡Me tienes negro! ¡A que te mato Fernando! ¡Y no soy racista!
-¿Qué me vas a dar pan? . No tengo hambre… -incordió Juan-.
- Puuummmm…
Eso fue lo último que se escuchó aquella noche, continuado deun largo silencio.
Una tarde me desperté en el hospital. Por lo visto, me encontraron de madrugada en el portal de un bloque de pisos, algo desnutrido, y con la ropa algo estropeada por su mal uso. Llevaba tres meses y medio sin aparecer por casa, como si nada hubiera ocurrido. Y pasó su vida.
Cientos de pruebas y no dieron con la enfermedad. Ni un simple resfriado, ni ansiedad, ni diarreas, ni el síndrome de Estocolmo.Llegaron a pensar en un secuestro, tras tanto tiempo de ausencia. Pero nada.
A los dos días de ingreso, por decisión de mis familiares, salí de las tripas de aquel pestilente dinosaurio viejo por mi propio pie - como dijo el poeta del balcón altísimo-. A eso de media mañana al darme el alta, el calor rompía caras, y sonaban mas que nunca las conciencias de la mañana, mientras yo ausente solo escuchaba los insultos de un taxista que peleaba con un clienteporque se negaba a pagarle, y me afanaba porque en mi imaginación la discusión llegara cada vez a más.
Para entretenerme un poco, me tenían de recadero, así que pasaba mañanas enteras en la calle de un sitio para otro. Veía a gente a deshoras en la calle dormidas en el suelo, lo llevaba viendo de siempre, ¿porqué no se buscan un trabajo de una maldita vez? Retransmitían un partido de fútbol en el bar de debajo de casa, parecía que no acompañaba el día con los jugadores, porque los aficionados del bar pegaban voces de desconcierto,acordándose de la madrina de la boda del portero. Así dormía mi pueblo aquella noche.
Pasaba olímpicamente de ver el parte diario del mediodía, no me interesaba ver siempre lo mismo, tantos problemas como tiene la gente. ¡Que se busquen la vida hombre!
Tuvo que ser una tarde, me dijo un amigo que había leído enun diario que había plaga de grillos en la zona.
Ahora se dio cuenta, por las noches no escuchaba nada, sólo sirenas y ruido de coches. Ya no escuchaba a esos dos chiflados en su cabeza,sólo escuchaba hablar a las chicharras de día.
Había perdido la conciencia.
No le preocupaba mucho, era igual que los demás, y los demás eran felices.
Ya no había plañideras para llorar por la suya, ya que los demás no tenían conciencia para derramar lágrimas que lastimaran las propias.
E.M.G
viernes, 25 de septiembre de 2009
Caracola
Grabo. Pulso REC.
-Primera. Única sesión-
Estamos a 25 de Septiembre, hace unos días llegó el recuerdo empañando en una sábana de gotas de agua y lágrimas. Hoy, aquí sobre un peñasco que con magnanimidad parece elevarme, hablo no se qué sobre lo que acontezco.
El sol baña de oro, en estos tiempos de vacas flacas, el agua interminable. Refleja de manera implacable cada rayo en cada molécula de agua. A cada mineral lo parte en átomos y a cada sensible y niño que broncea lo atila, lo relaja.
Me relajo. Estoy viendo una catarata de arena y aire. Una fuente que desde su altura emana historias y cuentos. Cualquier día puede, como alguno dijo, que se la lleven volando los pájaros para colgarla en el amplio salón de su nido.
La miro. Por eso no la dejo de mirar.
Me da por pensar en muchos problemas. Puedo cavilar millones de asuntos, pero no intento ayudarme con soluciones. Ya no tendría nada que pensar, porque siempre pienso en lo mismo. Si eso me faltara, terminaría escribiendo en el sofá.
Te tomo en mi mano. Te mezo sin querer. De hecho es mi mano quien te mueve.
De momento me doy cuenta que eres inimaginable para la roca que tengo a mi lado, para la hormiga e incluso para el agua que nos llena de azul la pupila. Tú no eres dulce ni polvorienta, eres salada. No suenas a grito ni a paso, suenas a sirena y a crujir de olas despertando.
Son las seis de la tarde aproximadamente. Tengo hambre. Hay una "juerga" gitana en mi aparato digestivo. Pienso que si fueras de chocolate o crema no te hablaría.
Te estoy hablando, responde. No te puedo escuchar.
Me enojo. Insulto. Voy a la confitería. Termino la grabación.
Dirán que estoy loco por grabar conversaciones en una caracola. Mi caracola.
E.M.G
-Primera. Única sesión-
Estamos a 25 de Septiembre, hace unos días llegó el recuerdo empañando en una sábana de gotas de agua y lágrimas. Hoy, aquí sobre un peñasco que con magnanimidad parece elevarme, hablo no se qué sobre lo que acontezco.
El sol baña de oro, en estos tiempos de vacas flacas, el agua interminable. Refleja de manera implacable cada rayo en cada molécula de agua. A cada mineral lo parte en átomos y a cada sensible y niño que broncea lo atila, lo relaja.
Me relajo. Estoy viendo una catarata de arena y aire. Una fuente que desde su altura emana historias y cuentos. Cualquier día puede, como alguno dijo, que se la lleven volando los pájaros para colgarla en el amplio salón de su nido.
La miro. Por eso no la dejo de mirar.
Me da por pensar en muchos problemas. Puedo cavilar millones de asuntos, pero no intento ayudarme con soluciones. Ya no tendría nada que pensar, porque siempre pienso en lo mismo. Si eso me faltara, terminaría escribiendo en el sofá.
Te tomo en mi mano. Te mezo sin querer. De hecho es mi mano quien te mueve.
De momento me doy cuenta que eres inimaginable para la roca que tengo a mi lado, para la hormiga e incluso para el agua que nos llena de azul la pupila. Tú no eres dulce ni polvorienta, eres salada. No suenas a grito ni a paso, suenas a sirena y a crujir de olas despertando.
Son las seis de la tarde aproximadamente. Tengo hambre. Hay una "juerga" gitana en mi aparato digestivo. Pienso que si fueras de chocolate o crema no te hablaría.
Te estoy hablando, responde. No te puedo escuchar.
Me enojo. Insulto. Voy a la confitería. Termino la grabación.
Dirán que estoy loco por grabar conversaciones en una caracola. Mi caracola.
E.M.G
lunes, 21 de septiembre de 2009
Adios y hola
Se fue marchando desde hace un par de semanas. Ya lo vine anunciando. Sin embargo, hoy tenía especiales ganas de que una vez por todas se marchara hasta que se me pase el cabreo.
Vino hará unos cuantos meses andandome vacilón y lo acabé aborreciendo cuando me iba dando ya la espalda. Como buen enemigo, fue ofreciéndome en su estancia por mi casa placeres inolvidables: refrescantes baños de luz, morenos escalofriantes y bellas señoritas en topless. Pero a su vez, cuando iba titubeando la relación, mohosos desencuentros. ¡Anda y que le den! Empezó regular la cosa y acabó desastrosa.
Sobre estas fechas se suele poner de moda entre el reino vegetal el color de pelo rubio. No sé que función tiene el pintarse las copas si luego terminan quedando calvos. Llega septiembre y llega la nostalgia. Llega para quedarse. No recuerdo ningún mes de septiembre que por muy malo que sea no termine entablando una agradable amistad, que en el transcurso del año vayamos afianzando.
Fíjate que bonita relación. Desde pequeño empecé la escuela en septiembre y de ahí hasta Junio. Adopté a mi pequeña perra un 3 de septiembre y todavía me aguarda en la puerta coleteando cada vez que me oye tocar la guitarra.
Mi primo nació un 13 de Septiembre. Aún sigue visitándome.
Empecé los ensayos de mi primera chirigota a finales del amigable mes, y todavía sigo estornudando papelillos cuando estoy resfriado. ¡Bendita enfermedad!
Un 11-S dejó crisis económica, guerra, hambre, miseria y guerra. Siguen con nosotros. Pero como todo buen amigo me callo y no le digo nada sobre el tema. Son cosas que debemos dejar pasar.
En fin. Llegó el Otoño.
E.M.G
domingo, 20 de septiembre de 2009
Beso incoloro
La viste de pasada. Señora mayor, mucha cabeza y peinado típico de las mujeres de su edad (mucha laca y muchas coplas frente al espejo). Resulta que te conoce porque tiene algún parentesco familiar con tu madre, no lo sabes bien porque tampoco te interesa demasiado. Cuando regresas a casa se lo comentas a tu madre: he visto a fulanita...
Una tarde viene a casa, no se para qué, y te reconoce. Entonces antes de estamparte un beso succionador, cita la celebre frase: "¿Este es tu niño? ¡Vamos, vamos chiquilla que grande y que guapo está ya!. Yo no se desde cuando no lo veo."
Entonces tu madre le cuenta que el otro día por la calle la reconociste.
Acto seguido ocurre lo que desde un principio temiste, un beso tatuador rojo carmín en el moflete que luego te tocas porque temes que se haya llevado un trozo de él.
Intentas huir del salón pero no puedes. Te hace un cuestionario que a veces puede engatusar, pero que en realidad deseas que termine cuanto antes. Comenta que tiene una nieta de mi edad y que es muy guapa. Me enseña una foto. En realidad no es fea, pero no me gustaría llegar a odiar más a esa señora. Tampoco se merece tanto.
Un día te invitan a una boda. Es de un primo lejano tuyo en la que estas obligado a ir por la insistencia de tu madre.
Ya ni te acuerdas de aquella mujer pesada y la par entrañable, cuando de pronto te la encuentras de frente en la iglesia. Noooo!! Te quieres morir.
Muacc!! Muacc!! Tatuaje. Medio moflete insensibilizado.
Convite. No sabes que va a llegar un momento bochornoso, tienes la mosca detrás de la oreja, pero ahora estas con tus primos y te sientes bien, cómodo.
Aparece de nuevo. Esta vez acompañada con una cara que te resulta familiar. Resulta que es su nieta, aquella que te enseñó una tarde en una fotografía de carné.
Empieza a subirte la sangre a las orejas. Deseas morirte o que se mueran todos.
Sientes vergüenza propia y ajena.
Te la presenta, hablas un poco con ella y te largas. Ahh! se me olvidaba, te dibujó otro tatuaje.
En ocasiones como esta, deseo más que nunca a la mujer que con besos incoloros desate en mí vergüenza y odio, pero que lo remata con cariño y paz.
Aunque cuidado, van haciendo tatuajes en el corazón.
E.M.G
Una tarde viene a casa, no se para qué, y te reconoce. Entonces antes de estamparte un beso succionador, cita la celebre frase: "¿Este es tu niño? ¡Vamos, vamos chiquilla que grande y que guapo está ya!. Yo no se desde cuando no lo veo."
Entonces tu madre le cuenta que el otro día por la calle la reconociste.
Acto seguido ocurre lo que desde un principio temiste, un beso tatuador rojo carmín en el moflete que luego te tocas porque temes que se haya llevado un trozo de él.
Intentas huir del salón pero no puedes. Te hace un cuestionario que a veces puede engatusar, pero que en realidad deseas que termine cuanto antes. Comenta que tiene una nieta de mi edad y que es muy guapa. Me enseña una foto. En realidad no es fea, pero no me gustaría llegar a odiar más a esa señora. Tampoco se merece tanto.
Un día te invitan a una boda. Es de un primo lejano tuyo en la que estas obligado a ir por la insistencia de tu madre.
Ya ni te acuerdas de aquella mujer pesada y la par entrañable, cuando de pronto te la encuentras de frente en la iglesia. Noooo!! Te quieres morir.
Muacc!! Muacc!! Tatuaje. Medio moflete insensibilizado.
Convite. No sabes que va a llegar un momento bochornoso, tienes la mosca detrás de la oreja, pero ahora estas con tus primos y te sientes bien, cómodo.
Aparece de nuevo. Esta vez acompañada con una cara que te resulta familiar. Resulta que es su nieta, aquella que te enseñó una tarde en una fotografía de carné.
Empieza a subirte la sangre a las orejas. Deseas morirte o que se mueran todos.
Sientes vergüenza propia y ajena.
Te la presenta, hablas un poco con ella y te largas. Ahh! se me olvidaba, te dibujó otro tatuaje.
En ocasiones como esta, deseo más que nunca a la mujer que con besos incoloros desate en mí vergüenza y odio, pero que lo remata con cariño y paz.
Aunque cuidado, van haciendo tatuajes en el corazón.
E.M.G
sábado, 19 de septiembre de 2009
Al alimón
Me siento. Mi tazón de tila, al borde de la mesa, hace que por unos últimos instantes en mi pecho revoloteen palomas. Todo pasa cuando la tomo del brazo y la invito a un amable paseo hacia mi boca.
Me extasia. La locura inquieta se vuelve más observadora y vieja. De pronto me siento en mi casa.
Puede ser que sea el calor, que le falta a mi cuerpo idólatra, que se lo devuelva la taza. O quizás su color. No lo sé.
Saco el portatil y van arribando a sus puertos pequeñas barcas repletas de historias, melodías, imágenes plácidas y demás idioteces por las que nos hemos hecho hombres. Nunca he visto lugar con más puertos que un cacharro de estos.
Lo vuelvo a guardar.
Me falta algo que hacer. Escribo.
E.M.G
Me extasia. La locura inquieta se vuelve más observadora y vieja. De pronto me siento en mi casa.
Puede ser que sea el calor, que le falta a mi cuerpo idólatra, que se lo devuelva la taza. O quizás su color. No lo sé.
Saco el portatil y van arribando a sus puertos pequeñas barcas repletas de historias, melodías, imágenes plácidas y demás idioteces por las que nos hemos hecho hombres. Nunca he visto lugar con más puertos que un cacharro de estos.
Lo vuelvo a guardar.
Me falta algo que hacer. Escribo.
E.M.G
viernes, 18 de septiembre de 2009
El asombroso caso de Arcos de la Frontera. Territorio Comanche
Año 2007. Se iban abriendo las tinieblas de lo que sería la nueva era en lo que a trabajar se refiere, que resultaría en el paro. El BOOM!! urbanistico e inmobiliario terminaría luego en meros chispazos de petardos. La construcción que estaba años atrás en alza se veía tan explotada que ya sobraba mano de obra.
Ello causó estragos en el empleo, que hoy en día no causa, porque sencillamente no hay trabajo. Antes, cuando en las tejas se invertía en bolsa, todo el mundo tenía dinero. La opulencia ofreció Audis y Bemeuves. Preciosos carros, pero que a veces pueden desbocarse llevando uno a la ruina.A fin de cuentas salen más caros que un caballo.
Mi pueblo. ¿qué pasó con tantos peones? ¿qué ocurrió con los lunes de madrugón? ¿dónde quedaban las carreteras hacia Marbella?
Todo ello desembocó en una gran hecatombe: mañanas en el INEM (ahora SAE), tardes de plazoleta, cursillos de formación para desempleados, manifestaciones, sindicatos con el mojón en el culo y brazos cruzados...Ya sabeis a que me refiero.
Lo que pasó con tantos jóvenes, que es lo que verdaderamente me asombra, fue que les entró a todos una loca vocación por guardar por la seguridad del ciudadano español.
Para que me entendais todos:
- ¿Killo qué estás haciendo ahora tio?
- Po ahora estoy ahí, preparandome las oposiciones pa´la pulicía nacioná. Me presento el mes que viene. Haber que pasa.
Me maravilla todo esto que está ocurriendo porque veo que la juventud, supuestamente, nos estamos preocupando por los problemas sociales. Me incluyo. Nos estamos haciendo hombres de Ley.
Todo esto no hace sino mejorarlo todo, nada irá a peor. Cuando Don Dinero y Doña Teja vuelvan a llamar a la puerta, sin duda, seremos los mejores en cuanto a la prevención de riesgos laborales se refiere.
Qué ex-policía, ex-militar, ex-cornuo (problema que tambien está ocasionando la crisis), no se va a poner el casco o el peto fluorescente en el tajo. Recuerdo que somos hombres de Ley. Seremos bien vistos por los viejos. Ya los verdes serán coleguitas, recordaremos en los controles de alcoholemia cuándo nos fumamos aquel nuestro primer canuto.
En fin, ¿quién dijo que la crisis es tan mala?. Como aquella chirigota "Arcos te´amo y te encoframo", ahora tambien "te guardamos" como buenos novios.
E.M.G
Ello causó estragos en el empleo, que hoy en día no causa, porque sencillamente no hay trabajo. Antes, cuando en las tejas se invertía en bolsa, todo el mundo tenía dinero. La opulencia ofreció Audis y Bemeuves. Preciosos carros, pero que a veces pueden desbocarse llevando uno a la ruina.A fin de cuentas salen más caros que un caballo.
Mi pueblo. ¿qué pasó con tantos peones? ¿qué ocurrió con los lunes de madrugón? ¿dónde quedaban las carreteras hacia Marbella?
Todo ello desembocó en una gran hecatombe: mañanas en el INEM (ahora SAE), tardes de plazoleta, cursillos de formación para desempleados, manifestaciones, sindicatos con el mojón en el culo y brazos cruzados...Ya sabeis a que me refiero.
Lo que pasó con tantos jóvenes, que es lo que verdaderamente me asombra, fue que les entró a todos una loca vocación por guardar por la seguridad del ciudadano español.
Para que me entendais todos:
- ¿Killo qué estás haciendo ahora tio?
- Po ahora estoy ahí, preparandome las oposiciones pa´la pulicía nacioná. Me presento el mes que viene. Haber que pasa.
Me maravilla todo esto que está ocurriendo porque veo que la juventud, supuestamente, nos estamos preocupando por los problemas sociales. Me incluyo. Nos estamos haciendo hombres de Ley.
Todo esto no hace sino mejorarlo todo, nada irá a peor. Cuando Don Dinero y Doña Teja vuelvan a llamar a la puerta, sin duda, seremos los mejores en cuanto a la prevención de riesgos laborales se refiere.
Qué ex-policía, ex-militar, ex-cornuo (problema que tambien está ocasionando la crisis), no se va a poner el casco o el peto fluorescente en el tajo. Recuerdo que somos hombres de Ley. Seremos bien vistos por los viejos. Ya los verdes serán coleguitas, recordaremos en los controles de alcoholemia cuándo nos fumamos aquel nuestro primer canuto.
En fin, ¿quién dijo que la crisis es tan mala?. Como aquella chirigota "Arcos te´amo y te encoframo", ahora tambien "te guardamos" como buenos novios.
E.M.G
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