En la garita,
¿quién grita?,
si en su pecho
de voz cosida de tiempo domado,
ya no existen criaturas relampageantes
esas que se ganaron con sangre,
entrañas y derecho.
El tiempo siempre será del hombre,
el valor lo será del tiempo,
y entre tanto tiempo y hombre,
el castigo no será el perderlo,
sino el notar que entre nuestras manos
llenas de munición y lamento
nos hizo falta pecho valiente, valor,
y lo más importante,
nos hizo falta tiempo.
En el corralón,
¿quién grita?
aúllan todos.
No se sabe si es verdad que el pecho
les dió el derecho, y duele,
o si por lo contrario,
pequeño escozor por envidia late,
y no es más que el alboroto que se oye.
Tenemos el tiempo,
el pecho quien lo tenga,
tenemos hasta el derecho,
facultad temporal para perderla.
E.M.G
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